VLADIMIR GALEANA / La solución del conflicto

Agencia Cuestión de POLÉMICA

Sin lugar a dudas a muchos de los que fuimos beneficiados con la matriculación en la Universidad Nacional Autónoma de México para realizar alguna carrera, nos preocupó mucho la circunstancia del paro decretado por autoridades escolares y alumnos, porque el fantasma del llamado Consejo Estudiantil Universitario nacido el 31 de octubre de 1986 podría presentarse de nuevo y paralizar a la Máxima Casa de Estudios de forma indefinida como la ocurrida en esa ocasión con Imanol Ordorika y Antonio Santos al frente, seguidos por Carlos Imaz, Rosario Robles, Salvador Martínez de La Roca y Claudia Sheimbaun.

La siguiente generación encabezada por Fernando Belaunzarán, Adolfo Lluvere, Ínti Muñoz, Oscar Moreno, Bernardo Bolaños y otros, dieron comienzo a un movimiento de estudiantes rechazados que provocaron un paro de 44 días de octubre a noviembre de 1995, y después, el 20 de abril de 1999, cerraron las instalaciones universitarias luego que el Consejo Universitario aprobara la modificación al reglamento general de pagos, lo que dio inicio a una huelga que duró más de 200 días, hasta que la Policía Federal irrumpió en las instalaciones el seis de febrero del año 2000.

Después de varios días a causa del conflicto generado por un grupo porril proveniente de Azcapotzalco que propició el cierre de las instalaciones de todos los planteles universitarios, y del Campus Central de la Universidad Nacional Autónoma de México, quienes somos de extracción universitaria externamos de diversas formas nuestra preocupación de que el conflicto se alargara como ocurrió en anteriores ocasiones, y la intromisión de agentes externos que pretendieran sacar raja de la circunstancia.

El Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador y el Rector Enrique Graue conversaron sobre el conflicto, cuyo principal objetivo ha sido exigir el cese de la violencia al interior de todas las instalaciones de la Máxima Casa de Estudios. Fue el propio López Obrador quien salió a decir que se había reunido con el Rector y que coincidieron en que las demandas de los jóvenes son justas, por lo que pronto se volverá a la normalidad y no prosperará ningún intento de desestabilización.

Por lo pronto se disipan los malos augurios acerca del escalamiento del conflicto con la finalidad de provocar la caída del Rector Enrique Graue. Con ello también amainan las pretensiones del jurista John Ackerman de alzarse con la Rectoría simplemente porque es amigo del Presidente Electo, aunque nunca haya hecho méritos ni siquiera para alcanzar la Dirección General de la Facultad de Derecho, que por ahora se mantiene a buen recaudo en el doctor Raúl Contreras Bustamante.

Quienes gozamos de la distinción de haber recibido clases en las aulas de las diferentes facultades de la UNAM, nos congratulamos por el apoyo brindado por el Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, al Rector Enrique Graue, lo que garantiza la terminación del conflicto, pero sobre todo, que de una vez por todas nuestra “Alma Mater” deje de ser apetito de aquellos que por ambiciones bastardas siguen pensando que pueden sacar raja política de los conflictos estudiantiles. Al tiempo.

VLADIMIR GALEANA / @capitalmedia

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