Una radiografia de la desesperación en municipios del Valle de México

• Son infantes que han resistido de todo por subsistir en este plano.

MARIO RUIZ HERNÁNDEZ / Agencia Cuestión de POLÉMICA

VALLE DE MÉXICO.-De las gestas Heroicas aquí en la aldea Urbana y de muchas otras historias, es el decir Sí a la Vida y el de existir en este plano de cualquier manera.

Cuántos infantes, cuántos recién nacidos, abandonados por sus madres, con una nota junto a un automóvil estacionado, en un bosque o en plena calle, muestran esa resistencia precisamente a la vida.

En realidad, y sin saber, alcanzan ese heroísmo, al margen de las legendarias conmemoraciones que inician recordando ahora los 171 Aniversario de la Defensa del Castillo de Chapultepec.

Por otra parte y dos días más, “El México Patrio, El del Grito Libertario de Dolores en Guanajuato y en cada rincón del país, la epopeya, al viento y al unísono, que Vivan los Héroes de la Independencia.

Pero no obstante, la frialdad, ese otro lado, esa oscuridad de la desdicha que pasa a diario.

Quizá un cordón umbilical de un bebé atado y cortado indica que nació en un hospital, en el mejor de los casos o en un sanitario, debajo de un puente, en un taxi.

Son impactantes historias de recién nacidos, al igual que otras que conmueven y unas que dan dolor y sufrimiento.

Niños de todas las edades, de esos barrios en el que unos trabajan, dentro de una casa escasamente amueblada compartida por unas 10 personas en colonias emergentes de los distintos municipios del Valle de México.

En ciertos sitios, los infantes duermen en las calles, sufren hambre e infecciones no tratadas y algunas veces son atraídos al trabajo sexual, al aprendiz de “rata y unos reclutados al narco”.

En la estructura política y social, los llamados popularmente “Chavos de la Calle”, comunidades infantiles y juveniles que huyen del maltrato de familias disfuncionales.

Son hogares destruidos por la droga, el alcohol o el maltrato físico, psicológico o moral. Los signos de destrucción y miedo están por todos lados.

Empero ellos, no son de la calle, son nuestros, tuyos y míos. Por ello, es tarea de la sociedad crear mecanismos que prevengan desde las familias mismas, la desintegración familiar.

La realidad es brutal, ahora, los infantes vienen emigrando de la “Gran Ciudad Madre o Metrópoli” a otros centros urbanos expulsados por la falta de desarrollo y se instalan donde se puede, cotidianamente en municipios del Valle de México.

Francamente que de entre ellos y los otros, son en verdad los Niños Héroes, esos que han hecho de la calle no sólo su modo de vida, sino, además, el hotel urbano más grande del país.

En Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán de Zaragoza, Tultitlán, Coacalco, Cuautitlán y Cuautitlán Izcalli, empiezan a dar muestras que han llegado para quedarse.

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