SÍNTESIS MEXIQUENSE / Estilos de gobernar

ÁNGEL DIAZ DEL RÍO / Agencia Cuestión de POLÉMICA

Hace seis años Enrique Peña Nieto sorprendió a propios y extraños al lograr que sus reformas fueran aprobadas. Hubo optimismo y se pensó que se iniciaba una era de cambio y de prosperidad para México y los mexicanos.

Nadie pensó en ese momento, que justamente esas reformas serían la piedra angular sobre la descansaría el triunfo seis años después de Andrés Manuel López Obrador.

Gracias en parte a los malos resultados de esas reformas y al cariz de corrupción que matizó a la administración de Peña Nieto, López Obrador obtuvo un espectacular triunfo en las elecciones del año pasado.

Más de 30 millones de mexicanos votaron en favor de su propuesta, ahítos de los excesos y de las múltiples presunciones de corrupción en todos los niveles.

El tabasqueño inició su administración echando abajo el multimillonario proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, (aunque eso le costará a la nación algo así como 180 mil millones de pesos); dejando el combate al crimen organizado en las manos del Ejército y de la Marina (aunque eso le costó tragarse sus declaraciones de que los regresaría a los cuarteles); anunciando una descentralización que no ha iniciado (aunque eso le costará la desaprobación de miles de burócratas que serán movilizados cuando eso ocurra), despidiendo a miles de burócratas sin previo análisis de sus funciones y de sus condiciones laborales (aunque eso también se convertirá en votos en contra) e iniciando una guerra contra los huachicoleros (aunque eso ha generado mucho malestar entre la sociedad de siete estados en su conjunto, que seguramente se traducirá en votos en contra).

Al presidente no le preocupa enojar a tanta gente, porque confía en su estrategia para cooptar a millones de nuevos clientes electorales a través de la dádiva y para eso le urgen los recursos que le quito a universidades, a instituciones autónomas a los poderes Legislativo y Judicial y a la administración central. Todo ese dinero será usado para la compra de conciencias y de votos.
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En Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez no se quiso quedar atrás y sin mediar un análisis o una planeación adecuada llegó y usó la barredora de manera indiscriminada para despedir a más de 200 personas.

Claro, ya había anticipado desde el año pasado que desaparecería 10 direcciones municipales, pero nadie imaginó que eso incluiría al personal. Según un reporte de la periodista y analista Socorro Castañeda los despedidos fueron obligados a presentar su renuncia pero no a la actual administración, sino al ex presidente Fernando Zamora.

De esa forma piensan que la responsabilidad recaerá sobre la anterior administración.
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Pero no sólo los morenistas actúan con prepotencia. En Ixtlahuaca, el panista Juan Luis Solalinde Trejo aplicó a su manera lo que se ha llamado lucha contra la corrupción y a favor de la austeridad y mandó a la calle a más de 200 trabajadores. Igual que en el caso anterior, sin mediar un análisis de las características laborales de los trabajadores ni de su competencia o calidad en el servicio público. Simplemente llegaron y corrieron a los que les dio la gana.
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Se supone que las plazas desocupadas seguirán así, pero en la realidad al poco tiempo las veremos llenas con personas afines a los personajes, al proyecto o a simpatizantes y militantes.
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Para mejorar la calidad del aire en las zonas urbanas del Estado de México y fomentar la conservación del medio ambiente, Alfredo Del Mazo Maza presentó el Programa de Gestión para Mejorar la Calidad del Aire, ProAire 2018-2030, mediante el cual se busca reducir las emisiones contaminantes de vehículos e industrias, fortalecer la planeación urbana y proteger la salud de los mexiquenses, entre otras medidas.

Se trata de evitar más de 94 mil infecciones respiratorias, más de 3 mil 500 muertes al año que se producen por ozono y partículas contaminantes, así como reducir los más de 35 mil millones de pesos que se atribuyen a costos producidos por la contaminación atmosférica.

Le acompañó el Secretario del Medio Ambiente, Jorge Rescala Pérez, y ante ellos el director ejecutivo de Greenpeace México, Gustavo Ampugnani reconoció al Gobierno estatal por el oportuno arranque de este programa, e informó que la mala calidad del aire cobra la vida de entre 17 mil y 35 mil personas al año en el país, por lo que externó que la organización que representa se suma a la estrategia de ProAire donde aportará soluciones a los graves problemas de contaminación que existen en la entidad.

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