EDOMEX / La madre de todas las batallas.

El temor de muchos priistas mexiquenses al parecer se puede hacer realidad con la designación como su candidato de unidad a la gubernatura del estado, del diputado federal Alfredo del Mazo. Y lo decimos porque lo que muchos suponían se dio, al romperse toda posibilidad de una alianza electoral entre el PAN y el PRD.

No pocos priistas celebraron esto como su virtual triunfo en la elección de junio y a saber de los que saben, aparte del sentimiento de confianza que puede provocar el que en algunos municipios se echen a la hamaca, pensando que al ir dividida la oposición el triunfo del PRI sería inevitable.

La postulación de Alfredo III puede provocar cierto resquebrajamiento de las estructuras priistas,  particularmente las relacionadas con el número uno del estado, el gobernador Eruviel Ávila, de quien muchos comentan era el principal opositor a la designación del nativo de Huixquilucan.

Y es que si bien es cierto que el hijo y nieto de exgobernadores es quizá el tipo mejor preparado para este tipo de encomiendas y seguramente de ganar resultaría en buen gobernante, la realidad es que al interior de su partido, no concita la mayoría de los apoyos por tratarse de un personaje muy ligado con el grupo político dominante del estado y del cual su máximo representante es ahora el presidente de la república.

Lo anterior,  más que ser un activo en circunstancias como las que vivimos ahora, bien podría convertirse en un elemento que jugaría en contra de las posibilidades del candidato priista, además de contar con que si no es capaz de entusiasmar al voto duro priista, que por cierto es el más numeroso del país, será muy difícil que logre convencer a los indecisos o a aquellos que no se sientan representados por alguna otra de las opciones políticas.

Así pues, la carrera por la silla del palacio de Lerdo ya comenzó y se prevé una de las elecciones más competitivas de que se tengan memoria.

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