ALFREDO IBÁÑEZ / Delfina Gómez, ni honesta ni independiente.

En medio de descalificaciones y acusaciones de sinvergüenzas entre los candidatos a la gubernatura del Estado de México, terminó la primera semana de campañas.
Alfredo del Mazo fue el más evidenciado, le cargan los errores o desaciertos de los gobiernos del PRI. El PRI-MAZO como le llama Josefina Vázquez Mota, todos los días es acusado de pertenecer a la camarilla de corruptos del PRI. De ser parte de la familia que por generaciones ha disfrutado del erario público y de enriquecerse a costa de la pobreza de millones de mexiquenses.
Cauto, del Mazo se ha dedicado a dar a conocer sus propuestas de gobierno, e incluso ha señalado los errores del gobernador en turno Eruviel Ávila, como lo es en el rubro de seguridad pública, para luego reponer que se han hecho bien las cosas, pero que se pueden mejorar.
Hasta ahora la estrategia implementada por su equipo parece no resultar, pues la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, paulatinamente se gana la simpatía del electorado. En los recorridos que realiza, la población le hace saber que está con ella.
Tal parece que los ataques que el PRI y el gobierno federal han emprendido en contra de ella y de su familia, la están convirtiendo en víctima y eso le suma simpatías y votos.
Es estos últimos días se registraron dos hechos más en contra de los panistas. El primero de ellos fue en el municipio priista de Tultitlán, ahí la policía local impidió la realización de una función de lucha libre, en apoyo a su candidata Vázquez Mota.
La actuación de la policía no representó mayor trascendencia, sin embargo, la abanderada de Acción Nacional la supo canalizar y calificó los sucesos como un ataque más en su contra.
Donde sí hubo agresiones fue en Tlalnepantla. La agraviada fue la delegada de Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México, Xóchitl Gálvez. Eso bastó para que Josefina acusara que el PRI y el gobierno estatal hacen uso de la fuerza y de las instituciones en contra de su campaña.
El nerviosismo en el PRI es evidente, y como no si realizan una campaña millonaria, en la que participa el gobierno federal y estatal y los resultados no son los esperados. La gente recibe todo lo que les dan, pero no están convencidos de perpetuar al PRI en el poder. Otra que no salió bien librada es la candidata de Morena, Delfina Gómez, quien demostró que sin Andrés Manuel López Obrador, está perdida.
Además su carta fuerte, esa de la honestidad, fue derrumbada, pues fue evidenciada de auto asignarse más de 400 mil pesos, al término de su gestión como alcaldesa de Texcoco. Es decir, quedó al descubierto que abusa del poder y le gusta el dinero, de manera que  cuando hay oportunidad la aprovecha. En suma, es de doble moral.
El señalamiento de ser títere de López Obrador y de Higinio Martínez Miranda, cacique de Texcoco también se confirmó. Delfina Gómez, no se cansa de decir que al Estado de México lo gobiernan unas cuantas familias. Tiene razón. Es la más férrea atacante de Alfredo del Mazo, a quien acusa de querer heredar el poder.
Sólo que Josefina Vázquez Mota le demostró que cuando fue alcaldesa de Texcoco, una sola familia, la de PRI-ginio, su padrino político, fue quien realmente gobernó, son los que se heredan el poder y ahora ella es el instrumento para pretender ganar la gubernatura, saciar la ambición de López Obrador, el titiritero, como lo llamó el dirigente nacional del PRI.
*columnista Diario BASTA!
Twitter: @ibanezalfredo
Facebook/ Alfredo Ibáñez
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