VLADIMIR GALEANA / El México de hoy

 

Los mexicanos somos especialistas en criticar lo que no se ha hecho o no se está haciendo bien, aunque en la mayor parte de las veces replicamos opiniones vertidas por entes poco creíbles que denuestan y critican acremente, en la mayor parte de las veces sin bases, las tareas propias del gobierno.

Para decirlo mejor, las cosas que se comunican desde la esfera institucional siempre encuentran eco en sentido contrario por razones políticas, porque de lo que se trata desde la estructura operacional de las organizaciones antagónicas, es denostar la tarea gubernamental.

Bien señalan los especialistas en procesos de comunicación que destruir es mucho más fácil que construir, y en eso al Gobierno Federal le ha tocado “bailar con la más fea” porque sus opositores han concentrado su discurso en el desgaste mediático que niega avances, relega éxitos, y oculta logros, y cuando eso no se puede, surge la crítica feroz y las acusaciones sin fundamento, como es el caso de los videos y las diatribas en las redes sociales.

Una de las metas más ambiciosas de la actual administración federal ha sido la conclusión de 52 nuevas autopistas con una longitud cercana a los 3 mil 200 kilómetros, y una inversión superior a los 184 mil millones de pesos.

No ha sido fácil, pero las metas se han venido cumpliendo y al final del primer semestre de este año se han concluido 35 autopistas y 11 tramos operativos, con lo que se alcanzó un total de mil 980 kilómetros de nuevas vías con una inversión superior a 128 mil millones de pesos. Lo mejor es que para el cierre del año se tiene programada la conclusión de seis más para un total de 41 y el año venidero se terminarán 11 adicionales, cumpliendo así la meta sexenal de 52. No ha sido fácil por la envergadura de los proyectos, pero vale la pena señalar que fortalecer y modernizar la red carretera del país es lo que le otorga viabilidad a ese futuro al que todos aspiramos.

La zona centro ha sido una de las mayores prioridades por la enorme conurbación en la que participan nueve entidades del país, y que concentra a los principales centros industriales, comerciales, financieros y poblacionales, y que genera más de 35 por ciento del Producto Interno Bruto Nacional. Por eso se ha convertido en una zona de primera relevancia, por la trascendencia que tiene en el entramado social y económico del país.

De ahí la importancia de dotar a esta zona de procesos de comunicación más eficientes, y menos costosos entre sus centros urbanos y los diferentes corredores logísticos que la conectan con las regiones por donde llegan y salen productos e insumos hacia el pacífico, Golfo de México, y mejorando con mucho la movilidad de la Zona Metropolitana del Valle de México. Por eso el México de hoy es muy distinto al de hace seis años, y vale la pena reconocerlo. Al tiempo.

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