VLADIMIR GALEANA / Historia de una alianza anunciada

Apenas la semana pasada escribí en este espacio acerca de una “Alianza útil” con la finalidad de detener a Andrés Manuel López Obrador, y pareciera que surgieron las prisas entre panistas y perredistas para marcar un deslinde en torno a la pretensión del tabasqueño de convertirse en el candidato de la mayor parte de los partidos políticos, pero sobre todo para desaparecer al Partido Revolucionario Institucional del mapa político del país. Creo que finalmente entendieron que también ellos corren peligro de desaparecer ante la posibilidad de que finalmente alcance el poder el hombre de Macuspana.

El tabasqueño ha mostrado un talante autoritario al exigir incondicionalmente a los partidos de la oposición que se sumen a la candidata de Morena en el Estado de México, pero además les dio un plazo fatal porque de lo contrario ya no habrá otra oportunidad de incluirlos en su proyecto. Pero el tabasqueño también sabe que sólo, con su frente de partidos pequeños y Morena, existe una amplia posibilidad de que no alcance la victoria, de ahí su necesidad de suavizar el discurso y esconder su evidente autoritarismo.

El problema para el señor López es que no sabe lo que es una negociación y mucho menos que una coalición de fuerzas políticas se alcanza a través de negociaciones de alto nivel y no con simples llamados. La muestra se la pusieron Alejandra Barrales y Ricardo Anaya quienes anticipándose anunciaron una alianza en las elecciones presidenciales de 2018 para derrotar al Partido Revolucionario Institucional.

De ahí las constantes denuncias que presenta el señor López manejando nombres de políticos encargados supuestamente por el presidente Enrique Peña Nieto de operar territorialmente en la elección del Estado de México. De resultar certera la información de la lista conteniendo nombres de operadores, el tricolor enfrenta no tan sólo deslealtades, sino traiciones de alguien o algunos funcionarios de altos vuelos que están mandando información confidencial a su principal adversario.

Si los tricolores van solos a la elección del año venidero, el desastre será su destino final. Para decirlo más claro, no tienen la mínima posibilidad de triunfo, pues aquel que se convirtió en su principal baluarte ahora enfrenta un brutal desgaste que lo posiciona con una credibilidad menor a 10 por ciento. De ahí que su principal valor electoral sea ese caudal de votos que pudiera inclinar la balanza hacia algún lado u otro. El problema es que sus raíces estuvieron en la izquierda, pero ahora está en la ultraderecha.

Eso quiere decir que solamente podría integrar una alianza con panistas y perredistas que se mueven en el centro derecha del espectro ideológico, por lo que dentro de un año veremos una lucha frontal entre la “izquierda bolivariana” que representa Andrés Manuel López Obrador y la derecha a la que se sumarán panistas, perredistas, verdes, y tricolores. El problema es que con el apoyo de la señora Gordillo al señor López, nueva alianza integrará la izquierda. Al tiempo.

*Director y conductor de noticias Efekto tv y Radio Capital.

compartir