Inicia proceso electoral 2018 en todo el país.

El proceso electoral 2018, el más grande de la historia, tendrá un escenario adverso y diferentes factores incrementarán su complejidad
 
Por Vanessa Solis

Ciudad de México.- Con una evidente crisis en los partidos políticos, instituciones electorales acusadas de corrupción y deficiente organización que garantice comicios limpios, este viernes inicia el proceso electoral más grande y costoso en la historia de México, en el que se elegirán tres mil 416 cargos públicos.

En las elecciones 2018 se renovarán casi todos los cargos públicos, salvo en Baja California y Nayarit, y tendrá un escenario adverso en el cual diferentes factores incrementarán su complejidad.

En la jornada del 1 de julio de 2018, 30 entidades tendrán elecciones locales; 27 renovarán congresos locales y 25 sus respectivos ayuntamientos, además de ocho  gobernadores, un jefe de Gobierno y funcionarios federales.

El inicio de precampañas está previsto para la tercera semana de diciembre, mientras que los candidatos presidenciales y estatales comenzarán a definirse entre octubre y noviembre próximos.

Violencia, leyes a modo e incredulidad, “sombras” del proceso

Los altos niveles de violencia en algunas zonas del país complicarán la postulación de candidatos o el reclutamiento de funcionarios de casilla, mientras la pobreza reproducirá el círculo clientelismo-inequidad, afirmó Camilo Saavedra, académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor por la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres.

Además, la reforma electoral implicó un pacto entre los partidos, pero no involucró a los estados y por eso sólo en 2014 y 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) recibió 129 acciones de inconstitucionalidad. De hecho, el anterior Instituto Federal Electoral (IFE) anticipó que era un modelo complejo.

Otra desventaja consiste en que el INE debe revisar las cuentas de los partidos y candidatos en poco tiempo.

La reforma dejó vacíos en las competencias locales y federales. Lo vimos en Coahuila y en el estado de México, donde el INE decidía discrecionalmente cuándo involucrarse y cuándo no, dejando “huecos” de vigilancia.

La parcialidad con la que se resolvieron las quejas contra el Partido Verde en 2015 o la inacción frente al desmedido uso de programas sociales y de propaganda gubernamental en el Estado de México, hacen pensar que este esquema podría repetirse el año entrante.

Si bien el INE reaccionó tarde a las críticas y emitió los lineamientos de “cancha pareja”, recibió un freno del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), órgano que tiene los mismos defectos que el INE por su falta de autonomía de los partidos políticos.

Sin embargo, uno de los factores que más inquieta es el nivel de desconfianza que tienen los mexicanos en temas de política y que seguramente repercutirá en los comicios del próximo año.

Datos del Latinobarómetro (estudio de opinión pública en países de América Latina), afirman que sólo el 26 por ciento de sus encuestados cree que las elecciones en México son limpias, lo que coloca al país en el último lugar de 18 naciones entrevistadas.

La encuesta de GEA sobre la confianza ciudadana arroja datos más preocupantes: sólo el 14 por ciento de los encuestados tiene confianza en las instituciones electorales.

Además, 53 de cada 100 personas consideran que los resultados del 2018 serán fraudulentos y el 49 por ciento señaló que las autoridades electorales son incapaces de garantizar comicios equitativos.

Para el caso del Estado de México, el 37 por ciento de los encuestados cree que en los pasados comicios donde se eligió gobernador, los votos fueron comprados; el 26 por ciento pensó lo mismo sobre Coahuila y el 16 por ciento coincidió acerca de Nayarit.

El reto del próximo proceso electoral será recuperar la confianza ciudadana y la experiencia reciente de los pasados comicios sería un referente en la ruta a seguir en 2018.

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