Hospital regional del ISSSTE en Tultitlán trata como basura a pacientes.

  • Reclaman quejosos de pésimo servicio, intolerancia del personal médico, sobre todo de ginecología, tras fracaso entre otros, de citas programadas, mala administración de los recursos humanos, además de que debido a la falta de atención a pacientes y saber de un diagnóstico real de su enfermedad, en la que muchos de ellos se debaten entre la vida y la muerte.

MARIO RUIZ HERNÁNDEZ / Cuestión de POLÉMICA

TULTITLAN, MÉXICO.-Derechoabientes del Hospital Regional de Especialidades Bicentenario de la Independencia del ISSSTE, en el municipio de Tultitlán, denunciaron las diversas anomalías, omisiones a pacientes y negligencia a que son sujetos.

De ellos, de diferentes, personal de enfermería y administrativo del nosocomio, quienes además, son intolerantes y tratan mal a la gente.

Cotidianamente existen indistintas quejas, debido a que pesa más la burocracia, que la vocación de servicio y auxilio al prójimo, y se puede hacer notar en su área de urgencias.

En el sitio, enfermos y familiares pasan las horas sin ser atendidos por nadie, según porque todo persona que ingresa se encuentra en observación y/o no hay “camas” de plano, que es lo que dicen.

No obstante y peor lo es, en el registro de citas a pacientes en sus diversas especialidades, que luego de hasta más de medio año de la consulta; sin bien les va, pasan a revisión.

Aunado, y si no es que los reagendan, y sabrá por cuantos días, semana o meses otra vez más-y recibir la llamada telefónica para acudir nuevamente a soportar esta angustia.

A lo anterior, los gastos que implica a beneficiarios el estar acudiendo de municipios de la Región, como Zumpango, San Juan Teotihuacán, Ecatepec, Texcoco, Tecámac, y Naucalpan, entre otros, para que con la “mano en la cintura”, los manden de regreso a sus casas.

No hace más de 24 horas en ginecología, pacientes se inconformaron debido a que luego de casi ocho meses de esperar su cita, la nueva especialista, una tal Dra. Montero, después de recibir a cinco personas en sus citas programadas a partir de las tres de la tarde, se fue sin avisar a nadie y dejar al menos a otras tres en espera a altas horas de la noche.

Al buscarla por todas partes en el Hospital, la señora presuntamente ya estaba en su casa, y obviamente, la gente aún a la expectativa de que se les atendiera en el fatídico consultorio “6”, en donde se sabe que hay pacientes que quieren saber la magnitud de su enfermedad y su tratamiento.

Las quejas son ya una constante; en el archivo todo pierden, los empleados sus unos vulgares y groseros, a diario los reportes contra el personal son una realidad que pone al descubierto, el precario sistema hospitalario con el que contamos; los servicios de medicina, especialidades, y falta de ética y vocación de una gran parte de esos “servidores públicos”.

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