Cocinan alianzas de facto en Estado de México, así ven la democracia.

Por Mario Ruiz Hernández

TOLUCA, MÉXICO.-Resulta interesante, y quizá para otros hasta promiscuo, la construcción del nuevo escenario rumbo al domingo 4 de junio.

En el entorno político, y sobre todo en las disidencias partidistas, continúa la insistencia de lo que no pudieron lograr las cúpulas, el consenso para diseñar algunas alianzas de facto.

Ante el desplome de Josefina Vázquez Mota, en el PAN y el repunte de Juan Zepeda del PRD, en el que ambos salieron candidatos con daños a terceros y sumamente divididos, hay la intención.

Es claro el tema, pero habrá que ver a quién beneficia más, más que vencer al “monstruo” con argumentos y votos, al disputarse un tercer y cuarto lugar en la jornada electiva.

Decir lo que es, y es que a nadie de los dos e incluso a Delfina Gómez de Morena, no les alcanza, salvo que para ésta última pueda generarse una gran cruzada cívica al “No PRI”.

Sin embargo, el caso de la maestra es distinto, lo hemos dicho que su campaña está cuesta arriba, constituyéndose en una opción tan competitiva como real.

En la suma, ciertamente distintos grupos, unos con importante peso en términos de sufragios, y otros, que defienden únicamente su membrete y/o espacio, van ciertos con Morena.

Pero igual, perredistas inconformes que jamás estuvieron de acuerdo con Zepeda, de quien es innegable la imposición y en su vida estarían apostando por la derecha, o de plano, abstenerse.

Ahora con que calidad moral, Alejandra Barrales, líder Nacional del Partido del Sol Azteca pretende la convocatoria amplia de las fuerzas progresistas, al desarticular en esta elección en el Edomex, a su propio organismo político.

En ello, incluso el albiazul para “el romántico sueño” de un bloque opositor, PRD, Morena, PT, y MC, cuando algunas de sus “tribus” tienen acuerdos, y ni el esquizofrénico AMLO lo pudo lograr.

Mientras que en el PAN, lo mismo ocurre, y una fracción que tampoco tolera a la ex secretaria de Educación pública, perfila un alto nivel de acuerdo en los priístas y sus aliados, en la que se estima un rotundo fracaso al proyecto de Ricardo Anaya.

Lo anterior digo, en numerosos municipios, en donde las cosas entre las expresiones internas de los partidos en el poder, se encuentran fragmentadas y sus diferendos son irreconciliables incluso en la oposición.

Con respecto al PRI y su postulante a la gubernatura, Alfredo Del Mazo, los visos de traición se asoman, además de sus estructuras de representación por los dineros, de sus élites de poder, debido a que ya están operando el 2018.

compartir