ARTURO SUÁREZ / Los Judas para el sábado

 

Ha sido durante mucho tiempo mi axioma que las pequeñas cosas 

son infinitamente lo más importante.

Arthur Conan Doyle

Estimados amigos lectores, gracias por su tiempo dedicado a la lectura de esta columna en tan prestigiado medio de comunicación. Antes de entrar en materia quiero desearle un excelente periodo vacacional de Semana Santa, la celebración más importante para el mundo católico. En ese tenor quiero referirme a uno de los personajes fundamentales de este episodio bíblico, al mismísimo Judas Iscariote que representa la máxima traición hacia “el mesías”, pero no se no confunda, me sigo refiriendo al de la Biblia y no al tropical.

Este personaje tiene una gran trascendencia, sin él la trama estaría incompleta e insípida.  En nuestro país, por los sincretismos que hemos construimos, “el Judas” tiene varias tradiciones que van desde los besos traicioneros, o el que se vive desde hace años, en colonias y barrios como la Merced Balbuena, a un costado del mercado Sonora o en Iztapalapa, donde Sábado de Gloria se celebra con la quema de enormes figuras de carrizo, papel y cartón, muy parecidas a las piñatas decembrinas, que elabora artesanos locales, esto se replica en varias partes del país.

El próximo sábado además de arrojarse agua, que por cierto tiene sanciones para quien la desperdicien, se realiza la quema del Judas, un espectáculo de luces y colores con el que se busca exorcizar a los demonios, los pecados del alma que se van acumulando durante el año, esos que en algunos casos son bastos y profundos, se busca un poco de pureza y limpieza, ya sea a “cubetadas” o “cinturonazos”. Otros traspasan sus culpas a la figurilla del Judas, al que atan o pegan cuentones que lo hacen volar en mil fragmentos.

La quema del Judas llegó al país con los españoles y se transformó con el sabor de los pueblos originarios desde la  época de la Colonia, el acto representa el triunfo del bien sobre el mal, por eso la figura comúnmente era “el mismo diablo”. Desde hace algunos años “el diablo panzón” cambió su simpática imagen, por la de políticos esos si infernales, artistas o personajes populares que con sus acciones son merecedores de la quema, en sentido figurado.

Bajo las condiciones en las que se maneja el país, dan ganas de poner a más de uno en el papel de “Judas”. En los últimos años se ha pasado de la quema de Díaz Ordaz, Salinas de Gortari, la profesora Elba Esther, Vicente Fox y Felipe Calderón, a la generación de “nuevos políticos”, algunos con las uñas muy largas y retorcidas, así que anticipo las imágenes de los prófugos Javier y Cesar Duarte, Roberto Borge Angulo, y otros como que no pueden faltar como Peña Nieto y Miguel Mancera. Aunque es una tradición muy mexicana, no puede faltar el desequilibrado Donald Trump. ¿Usted ya tiene su lista?

El llamado es el de siempre, a no dejar morir las bonitas tradiciones, por lo menos la quema del Judas, ante la incapacidad de varios, puede resultar hasta catártica para la sociedad.

Escríbeme tus comentarios al correo electrónico: suartu@gmail.com, sígueme en la cuenta de Twitter: @arturosuarez y en Instagram: @arturosuarez_ Muchas gracias y hasta la próxima.

*editorialista CHINA HOY

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