ARTURO SUÁREZ / El esqueleto del PRD

Cuando se elige algo, se rechaza todo lo demás.

Gilbert Keith Chesterton

Estimados amigos lectores, gracias por su tiempo y la disposición para la lectura de la presente columna, publicada en tan prestigiado medio de comunicación. Una semana ha pasado desde la elección, los partidos políticos y sus dirigencias siguen en el estira y afloje para recuperar algo de lo tanto que perdieron.

Morena convertida en una aplanadora les pasó por encima, entre los grandes perdedores se encuentra el Partido de la Revolución Democrática, que desde que firmó el Pacto por México para sacar las reformas estructurales de Peña Nieto dejo de ser una verdadera oposición al régimen. Eso ocasionó la salida de Andrés Manuel López Obrador del partido y prácticamente condenó al “sol azteca” a ser reducido a su mínima expresión como ahora.

Luego se fue su líder moral Cuauhtémoc Cárdenas, quien vio como su construcción originaria de aquel 1988 se le escurría entre los dedos, varios se vanagloriaban que no los necesitaban, el tiempo les dio la razón y también mostró que el PRD, era un partido de dos caudillos y otros liderazgos que siempre fueron los mismos.

Las elecciones intermedias del 2015 les resultaron un espejismo de triunfo. Ya con la coalición entre PRD y PAN para buscar algunos estados, se afianzaron en gobiernos que solos no habrían podido conseguir. Pero la mala actuación de Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México, comenzaba a pasar la factura, perdieron diputaciones y delegaciones, su mejor carta para la presidencia se desprestigiaba a cada paso que daba y a los otros no les alcanzaba.

Con una severa crisis en el PRD y un PAN echado para delante, se negoció el frente entre Anaya y Barrales. Los “Chuchos” pensaban que era una fórmula ganadora, pero la astucia de Ricardo Anaya y lo débil de Alejandra Barrales, puso como segundón a su partido y los hilos de ambos institutos terminó moviéndolos Anaya y su gente. Cuentan que los perredistas ni siquiera estaban invitados a las reuniones donde se tomaban las decisiones importantes, solo se les invitaba para tomarse la fotografía.

Así llegaron al día de la elección, el PRD en los puros huesos, sin una sola posibilidad real por cuenta propia. Entregaron el gobierno de la ciudad y el Congreso de la CDMX a Morena, y apenas un puñado de perredistas tendrá un cargo, un escaño o una curul. El saldo es desastroso para los miembros del PRD, inclusive si la ley se aplicara a raja tabla, tendrían que perder el registro.

Al PRD le queda poca esperanza de recomponerse en poco tiempo, pero si sus hombres y mujeres no demuestran que han cambiado, que son responsables y libres de corrupción, no tendrán una segunda oportunidad, y pronto muy pronto podemos ver el sepelio del “sol azteca”.

¿Un PRD en esas condiciones, para qué le sirve a México?

 Entre palabras

Una verdadera fiesta resultó la campaña de los independientes en las elecciones pasadas. Es indispensable que se revise, se busquen mecanismos para que los participantes tengan piso parejo. Así como está la ley, es una pérdida de tiempo y de recursos que se pueden ocupar en otra cosa.

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Muchas gracias y hasta la próxima.

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